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Encuentro Orden Franciscana Seglar 2007

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Or?genes de la Orden Franciscana Seglar

En tiempos de San Francisco ya exist?an asociaciones seglares de tipo penitencial, muy variadas y sin conexi?n entre ellas, surgidas, por lo general, a la sombra de hombres santos, monasterios, can?nigos o movimientos religiosos. Tambi?n los movimientos evang?licos o pauperistas, cat?licos o no, contaban con este tipo de rama secular, e Inocencio III aprob? la forma de vida de algunas de ellas, como los Humillados de Mil?n (1201) y los Pobres Cat?licos (1212).

Los Penitentes, por tanto, ya exist?an individual y corporativamente, antes que San Francisco fundara el Orden de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia, que as? se llam? en un principio. ?l mismo y sus compa?eros, antes de la aprobaci?n de la Regla, se autodenominaban "Penitentes de As?s". Por tanto, no puede decirse que ?l fuera el fundador de todos, aunque s? de aquellos que, animados por el ejemplo y la predicaci?n suya y de sus hermanos, quisieron llevar una vida m?s austera y evang?lica, sin abandonar sus casas y sus compromisos familiares o laborales.

Puesto que la predicaci?n de los hermanos menores consist?a en exhortar a la conversi?n o "penitencia", no es de extra?ar que pronto surgieran en torno a ellos un n?cleo de seglares deseosos de vivir como penitentes en sus propias casas.

La idea de fundar la Orden franciscana seglar parece que le vino a Francisco a ra?z de una predicaci?n en Cannara (1212), cuando muchos de sus habitantes, hombres y mujeres, quer?an marcharse con ?l. Seg?n el autor del An?nimo de Perusa, muchos casados dec?an a los hermanos: "Tenemos esposas y no nos permiten abandonarlas, Ense?adnos, pues, un camino para poder salvarnos". Y fue entonces cuando "fundaron una Orden que se llama de Penitentes, y la hicieron confirmar por el sumo Pont?fice".

Que san Francisco fund? la Orden de los Penitentes o Terciarios lo dicen todas las fuentes primitivas, empezando por fray Tom?s de Celano, el cual, al describir po?ticamente en su Vida Primera (1228-29) los primeros frutos de la predicaci?n itinerante del Santo y de sus compa?eros, a?ad?a que ?por todas partes resonaban himnos de gratitud y de alabanza, tanto que muchos, dejando los cuidados de las cosas del mundo, encontraron, en la vida y en la ense?anza del beat?simo padre Francisco, conocimiento de s? mismos y aliento para amar y venerar al Creador. Mucha gente del pueblo, nobles y plebeyos, cl?rigos y legos, tocados de divina inspiraci?n, se llegaron a San Francisco, deseosos de militar siempre bajo su direcci?n y magisterio. Cual r?o caudaloso de gracia celestial, empapaba el santo de Dios a todos ellos con el agua de sus carismas y adornaba con flores de virtudes el jard?n de sus corazones. ?Magn?fico operario aqu?l! Con s?lo que se proclame su forma de vida, su Regla y doctrina, contribuye a que la Iglesia de Cristo se renueve en los creyentes de uno y otro sexo, y triunfe la triple milicia de los que se han de salvar?. Y concluye: ?A todos daba una norma de vida y se?alaba con acierto el camino de salvaci?n, seg?n el estado de cada uno".

Poco despu?s, fray Juli?n de Spira (1232-1235) ve?a en las tres iglesias restauradas por Francisco el signo de las tres ?rdenes que ?l fund?, dando ?ley? a cada una, y explicaba que ?la primera quiso que el nombre de Hermanos Menores fuese, en medio est?n las Pobres Se?oras, y Penitentes de uno y otro sexo abraza la Orden Tercera?. De la Orden de los Penitentes dir? en otro momento que ?no es de mediocre perfecci?n, y est? abierto a cl?rigos y laicos, v?rgenes y continentes y casados, y comprende, para su salvaci?n, a ambos sexos?.

Tambi?n la Leyenda de los Tres Compa?eros relaciona las tres Ordenes fundadas por ?l y confirmadas cada una ?en su momento, por el sumo pont?fice" con las tres iglesias que restaur?, y con la Sant?sima Trinidad, de la que el santo fue muy devoto. San Buenaventura, por su parte, dice que "numerosas personas, inflamadas por el fuego de la predicaci?n, se compromet?an a las nuevas normas de penitencia seg?n la forma de vida recibida del hombre de Dios"; y explica que dicho estado de vida estaba abierto a cl?rigos y seglares, v?rgenes y casados de ambos sexos y que fue San Francisco quien determin? que se llamaran "Hermanos de la Penitencia".

El mismo cardenal Hugolino, siendo papa, escrib?a a Santa In?s de Praga en junio de 1238 y hac?a referencia a las tres ?rdenes fundadas por el santo, entre ellas "los colegios de penitentes".

Hasta nosotros ha llegado el llamado "memorial de prop?sitos" una Regla de la Orden de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia que se dice comenzada en el a?o 1221. Que fue fundada por san Francisco ese a?o lo confirman el beato Francisco de Fabriano en la segunda mitad del siglo XIII, y la Cr?nica de los XXIV Generales en el s. XIV. As? pues, lo m?s probable es que la decisi?n de fundar una orden para seglares la tomara Francisco en 1221, durante la celebraci?n del cap?tulo general o de las esteras, de acuerdo con los ministros y dem?s religiosos. Probablemente fue entonces cuando se dio el visto bueno al proyecto, dejando para m?s adelante la redacci?n de un memorial o regla, en espera de que el santo y el cardenal Hugolino pudiesen elaborarlo juntos, cosa que se hizo, seg?n parece, el verano siguiente, en Florencia.

La intervenci?n del cardenal protector de la Orden, futuro papa Gregorio IX, en la redacci?n de la regla para los Penitentes est? confirmada por algunos testimonios. Fue el mismo Hugolino, seg?n la Chronica Minor? de un fraile de Erfurt, quien ?di? confirmaci?n pontificia a las dos ?rdenes que Francisco hab?a fundado, la de las Pobres Damas consagradas y la de los Penitentes, una orden esta que abraza a ambos sexos y a cl?rigos, casados, v?rgenes y continentes?. Y el bien informado bi?grafo de Gregorio IX dec?a que "en el periodo en que fue obispo de Ostia, Hugolino instituy? y llev? a t?rmino las nuevas ?rdenes de los Hermanos de la Penitencia y de las Hermanas Reclusas". Y a?ade: ?Y tambi?n gui? a la Orden de los Menores, cuando esta se mov?a con paso vacilante, elaborando para ellos una nueva Regla y dando forma, de ese modo, a aquel movimiento a?n informe, designando a San Francisco como ministro y jefe?.

Hoy nadie pone en duda que el cardenal Hugolino, protector de la Orden, ayud? de manera decisiva a San Francisco a dar un orden jur?dico a la segunda y a la tercera orden por ?l fundadas.
Los penitentes franciscanos, considerados "Hermanos y Hermanas de la III Orden de San Francisco" por Gregorio IX poco despu?s de la muerte del Santo, experimentaron enseguida un notable crecimiento junto con los hermanos Menores. El 18 de agosto de 1289, el papa franciscano Nicol?s IV, con la bula "Supra Montem", les di? una nueva Regla, que estuvo en vigor durante siglos, hasta que Le?n XIII la actualiz? con la bula "misericors Dei Filius" del 30 de mayo de 1889.

Despu?s del Concilio Vaticano II, en un clima de mayor compromiso y de mayor autonom?a, reconocida a las organizaciones seglares comprometidas especialmente en la vida cristiana y en el apostolado, con la aportaci?n de destacados terciarios de todo el mundo, se redact? la Regla actual, que el papa Pablo VI aprob? con la bula "Seraphicus Patriarca" del 4 de junio de 1978.

La Tercera Orden Franciscana, o la Orden Franciscana Seglar, como hoy se llama, ha dado la Iglesia un gran n?mero de Santos y Beatos. Entre los literatos, artistas y cient?ficos que han dado su nombre a la Orden conviene destacar a Giotto, Dante, Palestrina, Perosi, Galileo, Galvani, Volta, Cristobal Col?n, Lope de Vega, etc., todos personajes que, haciendo honor a San Francisco, han dado testimonio de su gran intuici?n de hacer asequible a todos su estilo de vida religiosa.